
Análisis:
El siglo XIX en México marco el rumbo que tomaría el país en los años siguientes. Ésta época fue un gran caos para el país, tanto social, política y económicamente; todos estos éstos sucesos fueron orquestados por las dos grandes corrientes de la época: Liberales y conservadores; quienes en su disputa por el poder y el rumbo que debía tomar el país, descuidaron a éste, y entre las consecuencias se puede mencionar la pérdida de un extenso territorio y un gran número de conflictos bélicos.
Económicamente la nación pasó por momentos no tan desafortunados y otros muy desalentadores. Ya que al inicio del periodo, se encontraba endeudada, con necesidad de más capital y con una gran desorganización, principalmente con respecto a la falta de explotación de algunos recursos al. Se tuvo que recurrir a préstamos de otras naciones, como el caso de gran Bretaña quien concedió dos préstamos antes de firmar un tratado de comercio y amistad que permitió al país funcionar en sus primeros años. A pesar de esos préstamos fue muy difícil prosperar, pues la confianza que se tenía en el comercio no cumplió con las expectativas. En los mercados internacionales solo se les daba lugar a los productos mexicanos a nivel menudeo, mercado que fue invadido por comerciantes españoles y franceses. Todo esto sumado a la falta de trasportes más efectivos, mejores comunicaciones y la falta de una moneda flexible, retraso el desarrollo de una economía prospera.
Algunos de los comercios que más se mantuvieron fluctuando fueron la exportación de metales, en especial la plata. En rutas comerciales del norte o en puertos como Veracruz fueron las zonas más prosperas para el comercio. Con este nuevo mercado internacional, tanto países europeos como el mexicano, tuvieron intereses comunes; para este país dio pie al desarrollo económico de los grupos sociales que tan resegados estaban en el perfeccionamiento de sus profesiones y para los europeos representaba la muy buscada entrada en la Nueva España que tanto les fue negada. Para el final del periodo, el avance económico era muy reducido ya que después de los conflictos armados y las cambiantes formas de gobierno, era difícil dar la atención necesaria a éste, a tal grado que se llego a depender de los préstamos de la iglesia y algunos préstamos usurarios.
El conflicto político de esta época fue tan cambiante que se fue de republica federal, a una central y varios intentos de imponer un sistema monárquico. Por una parte se encontraban los Liberales, quienes buscaban la republica federal con el propósito de generar una constitución donde el pueblo se viera beneficiado y donde todo individuo fuera igual ante la ley. La influencia liberal logra recortar los beneficios de la iglesia y de los hacendados eliminando el diezmo. Uno de los más trascendentes logros sería el de la concepción de los ciudadanos y no de súbditos, así como la abolición de la esclavitud en el territorio nacional. Pero a pesar de esto, el tambaleo del país y los constantes enfrentamientos armados, dejaron en más de una ocasión al país en manos conservadoras.
Los conservadores por su parte, aprovecharon estos descuidos intentando constantemente centralizar el poder y posteriormente imponer una monarquía. Que tenía sus principales intereses en beneficiar a la acumulación de poder y beneficiar a los ricos, como algunos empresarios a quienes se les dieron tierras en el norte con tal de que permitieran la población de estas zonas. Este tipo de acciones traería consecuencias como la pérdida del territorio y la rebelión de algunos sectores del pueblo, pues la centralización del país era cada vez mayor. Se eliminaron ayuntamientos que junto a la imposición de más impuestos dejaba en grave descontento a los habitantes y remarco el atraso económico. En medio del caos, las ideas de una monarquía fueron surgiendo hasta que apoyado por las armas y algunos comerciantes extranjeros y mexicanos, santa Anna se pronunció a favor de la monarquía.
Los constantes cambios del poder de una corriente a otra, aun durante los conflictos bélicos con Estados Unidos dejo prácticamente sin defensas al país pues en ocasiones se dividían a las fuerzas militares para combatir a los federalistas que iniciaban movimientos políticos. Las corrientes monárquicas vieron prácticamente su fin después de la aplastante derrota ante los norteamericanos; provocando aun más conflictos entre federalistas y monarquistas. Con la venta final de la Mesilla, Santa Anna perdió la poca credibilidad que aún conservaba y con el movimiento de Juan Álvarez e Ignacio Comonfort dieron paso al definitivo triunfo liberal con una republica federal.
Para 1856-1857 la republica federal se veía con más bases, pues había logrado detener levantamientos a favor del clero y los fueros además de expropiar algunas propiedades de las iglesias. Los liberales “puros” eran potencia política y lograron poner a la educación y la libertad de credo como prioridades, junto con otras garantías individuales. Así la nación parecía tomar rumbo aunque los problemas económicos y sociales seguían presentes, pues esta etapa significo un gran atraso y una desmoralización general en la población.
Después de tantas y tan diversas crisis en el país el pueblo se encontraba en la peor de las desmoralizaciones, pues constantemente veía afectados su desarrollo tanto económico como ideológico. El constate cambio en la política nacional dañaba constantemente sus costumbres y doctrinas; ya que fueran simpatizantes de los conservadores o los liberales, instituciones como la iglesia o la educación se veían afectadas una y otra vez. Si tomamos en cuenta que la mayoría de la población no tenía la educación adecuada y que la religión católica era dominante en esta época, se puede apreciar las condiciones en las que el pueblo paso esta etapa de transición, lo que los mantenía políticamente ignorantes o inexpertos a quienes se iniciaban en ésta materia.
Esta “depresión nacional” tuvo fuertes repercusiones, las más notorias serian en las fuerzas armadas, que sufrían constantes derrotas y sacrificios en vano, lo que reducía aun más su desempeño. Sin mencionar que las constantes batallas en diferentes zonas del territorio nacional, dejaban en condiciones nada favorables la vida cotidiana de la población. En su momento más crítico, cuando la labor de Comonfort se veía amenazada por conspiraciones europeas, la población se encontraba más dividida que nunca.
Con toda esta situación socio-política, era de esperarse la aparición de caudillos, quienes solían pertenecer a las clases sociales marginadas y las que tenían acceso a una educación más decorosa. Estos caudillos se encontraban en contacto directo con la situación del pueblo, obteniendo así un sentido de nacionalismo o de pertenecía a la nación; siendo un ejemplo digno de seguir y que serviría de motivación para las masas.
Con todos estos elementos, el siglo XIX mexicano, es en conclusión, una etapa trascendental para la formación del país. Se desarrollo a modo de ensayo y error las bases políticas sobre las que se desenvolvería la nación, dejando también grandes lecciones en las relaciones de las diferentes corrientes políticas, las ventajas y desventajas de gobiernos diferentes; además de las consecuencias de los conflictos bélicos internacionales. Socialmente es una etapa más desafortunada, en la que el estancamiento social y económico es muy notorio. Aun así, también debe verse como una dura lección, de que al menos, se tenga la noción de que estos desarrollos deben ser prioritarios para el progreso del país.
El siglo XIX en México marco el rumbo que tomaría el país en los años siguientes. Ésta época fue un gran caos para el país, tanto social, política y económicamente; todos estos éstos sucesos fueron orquestados por las dos grandes corrientes de la época: Liberales y conservadores; quienes en su disputa por el poder y el rumbo que debía tomar el país, descuidaron a éste, y entre las consecuencias se puede mencionar la pérdida de un extenso territorio y un gran número de conflictos bélicos.
Económicamente la nación pasó por momentos no tan desafortunados y otros muy desalentadores. Ya que al inicio del periodo, se encontraba endeudada, con necesidad de más capital y con una gran desorganización, principalmente con respecto a la falta de explotación de algunos recursos al. Se tuvo que recurrir a préstamos de otras naciones, como el caso de gran Bretaña quien concedió dos préstamos antes de firmar un tratado de comercio y amistad que permitió al país funcionar en sus primeros años. A pesar de esos préstamos fue muy difícil prosperar, pues la confianza que se tenía en el comercio no cumplió con las expectativas. En los mercados internacionales solo se les daba lugar a los productos mexicanos a nivel menudeo, mercado que fue invadido por comerciantes españoles y franceses. Todo esto sumado a la falta de trasportes más efectivos, mejores comunicaciones y la falta de una moneda flexible, retraso el desarrollo de una economía prospera.
Algunos de los comercios que más se mantuvieron fluctuando fueron la exportación de metales, en especial la plata. En rutas comerciales del norte o en puertos como Veracruz fueron las zonas más prosperas para el comercio. Con este nuevo mercado internacional, tanto países europeos como el mexicano, tuvieron intereses comunes; para este país dio pie al desarrollo económico de los grupos sociales que tan resegados estaban en el perfeccionamiento de sus profesiones y para los europeos representaba la muy buscada entrada en la Nueva España que tanto les fue negada. Para el final del periodo, el avance económico era muy reducido ya que después de los conflictos armados y las cambiantes formas de gobierno, era difícil dar la atención necesaria a éste, a tal grado que se llego a depender de los préstamos de la iglesia y algunos préstamos usurarios.
El conflicto político de esta época fue tan cambiante que se fue de republica federal, a una central y varios intentos de imponer un sistema monárquico. Por una parte se encontraban los Liberales, quienes buscaban la republica federal con el propósito de generar una constitución donde el pueblo se viera beneficiado y donde todo individuo fuera igual ante la ley. La influencia liberal logra recortar los beneficios de la iglesia y de los hacendados eliminando el diezmo. Uno de los más trascendentes logros sería el de la concepción de los ciudadanos y no de súbditos, así como la abolición de la esclavitud en el territorio nacional. Pero a pesar de esto, el tambaleo del país y los constantes enfrentamientos armados, dejaron en más de una ocasión al país en manos conservadoras.
Los conservadores por su parte, aprovecharon estos descuidos intentando constantemente centralizar el poder y posteriormente imponer una monarquía. Que tenía sus principales intereses en beneficiar a la acumulación de poder y beneficiar a los ricos, como algunos empresarios a quienes se les dieron tierras en el norte con tal de que permitieran la población de estas zonas. Este tipo de acciones traería consecuencias como la pérdida del territorio y la rebelión de algunos sectores del pueblo, pues la centralización del país era cada vez mayor. Se eliminaron ayuntamientos que junto a la imposición de más impuestos dejaba en grave descontento a los habitantes y remarco el atraso económico. En medio del caos, las ideas de una monarquía fueron surgiendo hasta que apoyado por las armas y algunos comerciantes extranjeros y mexicanos, santa Anna se pronunció a favor de la monarquía.
Los constantes cambios del poder de una corriente a otra, aun durante los conflictos bélicos con Estados Unidos dejo prácticamente sin defensas al país pues en ocasiones se dividían a las fuerzas militares para combatir a los federalistas que iniciaban movimientos políticos. Las corrientes monárquicas vieron prácticamente su fin después de la aplastante derrota ante los norteamericanos; provocando aun más conflictos entre federalistas y monarquistas. Con la venta final de la Mesilla, Santa Anna perdió la poca credibilidad que aún conservaba y con el movimiento de Juan Álvarez e Ignacio Comonfort dieron paso al definitivo triunfo liberal con una republica federal.
Para 1856-1857 la republica federal se veía con más bases, pues había logrado detener levantamientos a favor del clero y los fueros además de expropiar algunas propiedades de las iglesias. Los liberales “puros” eran potencia política y lograron poner a la educación y la libertad de credo como prioridades, junto con otras garantías individuales. Así la nación parecía tomar rumbo aunque los problemas económicos y sociales seguían presentes, pues esta etapa significo un gran atraso y una desmoralización general en la población.
Después de tantas y tan diversas crisis en el país el pueblo se encontraba en la peor de las desmoralizaciones, pues constantemente veía afectados su desarrollo tanto económico como ideológico. El constate cambio en la política nacional dañaba constantemente sus costumbres y doctrinas; ya que fueran simpatizantes de los conservadores o los liberales, instituciones como la iglesia o la educación se veían afectadas una y otra vez. Si tomamos en cuenta que la mayoría de la población no tenía la educación adecuada y que la religión católica era dominante en esta época, se puede apreciar las condiciones en las que el pueblo paso esta etapa de transición, lo que los mantenía políticamente ignorantes o inexpertos a quienes se iniciaban en ésta materia.
Esta “depresión nacional” tuvo fuertes repercusiones, las más notorias serian en las fuerzas armadas, que sufrían constantes derrotas y sacrificios en vano, lo que reducía aun más su desempeño. Sin mencionar que las constantes batallas en diferentes zonas del territorio nacional, dejaban en condiciones nada favorables la vida cotidiana de la población. En su momento más crítico, cuando la labor de Comonfort se veía amenazada por conspiraciones europeas, la población se encontraba más dividida que nunca.
Con toda esta situación socio-política, era de esperarse la aparición de caudillos, quienes solían pertenecer a las clases sociales marginadas y las que tenían acceso a una educación más decorosa. Estos caudillos se encontraban en contacto directo con la situación del pueblo, obteniendo así un sentido de nacionalismo o de pertenecía a la nación; siendo un ejemplo digno de seguir y que serviría de motivación para las masas.
Con todos estos elementos, el siglo XIX mexicano, es en conclusión, una etapa trascendental para la formación del país. Se desarrollo a modo de ensayo y error las bases políticas sobre las que se desenvolvería la nación, dejando también grandes lecciones en las relaciones de las diferentes corrientes políticas, las ventajas y desventajas de gobiernos diferentes; además de las consecuencias de los conflictos bélicos internacionales. Socialmente es una etapa más desafortunada, en la que el estancamiento social y económico es muy notorio. Aun así, también debe verse como una dura lección, de que al menos, se tenga la noción de que estos desarrollos deben ser prioritarios para el progreso del país.

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